El dolor de lo que ya no se tiene
Revolotea las entrañas del recuerdo
Y retumba el martillo, zarandeando el inestable otolito de tu presencia.
Hay horas que no tienen sangre y yacen a nuestro lado
Pálidas, con los ojos desorbitados, contagiando su muerte.
Si te fueras sin maletas y sin explicaciones tal vez la vida sería más vida
Tal vez el silencio se llene de dudas y las dudas den a luz una esperanza,
Pero la luz de tu astro cae y las gaviotas se burlan de mi inocencia, que espera
al costado de un faro tu barco, tu muelle, tu red.

